- Elegir el producto adecuado.
Se elegirá aquella materia activa eficaz contra el parásito, pero teniendo
en cuenta su peligrosidad para la salud y el ambiente, incluidos los
efectos secundarios contra la fauna auxiliar.
- Utilizar la dosis apropiada
para conseguir los resultados esperados y la aplicación sea lo más
homogénea posible.
- Elección de la maquinaria
adecuada, de acuerdo con el producto a emplear y el patógeno a combatir.
El manejo y regulación de estas máquinas debe realizarse por personal
cualificado.
- El momento de aplicación
está muy relacionado con el ciclo del agente causante y del cultivo.
- Las condiciones ambientales
deben ser lo más favorables para el tipo de producto a emplear. Se debe
reducir al mínimo los desplazamientos por deriva (viento), por lo que es
aconsejable tratar en ausencia de viento. Evitar las altas temperaturas y
así la evaporación del producto.
- Debemos reducir el número de
impactos o de gotas que inciden sobre las plantas. Con ello se consigue
evitar problemas de fitotoxicidad y que el líquido caiga al suelo,
reduciendo los problemas de tipo medio ambiental (alteración de la capa
superficial del suelo, erosión, infiltración en el suelo y contaminación
de acuíferos
- Espolvoreo. Distribución de un
plaguicida en forma de polvo utilizando una corriente de aire. Esta
corriente a su paso por el depósito arrastra parte del producto y lo
distribuye en la planta.
- Pulverización. Distribución de plaguicidas
en forma de líquido, depositándose en los vegetales en forma de pequeñas
gotas.
- Fumigación. Aplicación en forma de gas.
Este tipo de tratamientos suelen estar reservados a personal
especializado.
- Cebos. Consiste en colocar
determinados preparados para atraer o repeler parásitos, roedores, etc.
- Aplicación de determinados
productos junto al agua de riego.
- Incorporación
al suelo de determinados fitosanitarios en forma sólida
o granulada.
Tabla 1. Tipos de pulverización según su origen
|
||||
TIPO
|
CAUSA
|
APORTACIÓN DE ENERGÍA
|
TRANSPORTE DE GOTAS
|
DENOMINACIÓN DEL EQUIPO
|
Hidráulica
|
Presión del líquido a través de un pequeño orificio
|
Bomba
|
Energía cinética de las gotas
|
Pulv. Hidráulico
|
Hidroneumática
|
Presión del líquido y corriente de aire
|
Bomba y ventilador de flujo axial
|
Flujo de aire
|
Pulv. Hidroneumático
|
Neumática
|
Depresión y choque de una corriente de aire a gran velocidad
|
Ventilador centrífugo
|
Flujo de aire
|
Pulv. neumático
|
Centrífuga
|
Fuerza centrífuga
|
Motor eléctrico o eólico
|
Energía cinética de las gotas
|
Pulv. centrífugo
|
Térmica
|
Depresión por corriente de gas caliente
|
Motor de explosión
|
Formación de niebla
|
Termonebulizador
|
Electrostática
|
Sistema hidráulico o neumático
|
Campo eléctrico
|
||
Tabla 2. Clasificación de las
pulverizaciones según el tamaño de las gotas
|
|
Diámetro volumétrico medio de las gotas (micras)
|
Clasificación del tamaño de las gotitas
|
< 50
|
Aerosol
|
51 - 100
|
Niebla
|
101 - 200
|
Pulverización fina
|
201 - 400
|
Pulverización gruesa
|
> 400
|
Pulverización gruesa
|
- Metálicos. Sufren problemas de
corrosión.
- Polipropileno. Son los más empleados ya que
no se degradan ni dejan residuos en las paredes.
- Fibra
de vidrio + resina. Dejan residuos en las paredes.
- Hidráulicos. Son los más frecuentes, a
veces se acopla una boquilla inyectora que efectúa el efecto venturi y
mejora la agitación. Sólo se recomienda en depósitos inferiores a 800
litros.
- Mecánicos. Se accionan por el mismo
sistema que acciona la bomba, están compuestos por un eje dotado de
paletas que se encargan de homogeneizar la mezcla. Se emplean en depósitos
superiores a 800 litros.
- Mecánicos-Hidráulicos. Son los que presentan las
ventajas de los dos anteriores, se suelen utilizar en depósitos
arrastrados o de gran capacidad.
Si los filtros no son eficaces, se producirán obstrucciones totales o parciales en las boquillas, originando un reparto irregular del producto sobre el terreno. Todo equipo de pulverización debe llevar filtro como mínimo en tres sitios: en la boca de entrada del depósito, en la aspiración de la bomba y en la impulsión de la bomba.
Los filtros generalmente están compuestos de una malla de tejido metálico con orificios de menor tamaño que el de la boquilla que se esté utilizando en ese momento.
Es una llave de retorno que deja pasar el líquido al depósito en función de la presión que tenga el circuito, es regulable para aumentar o disminuir la presión.
3.2.6. Manómetros.
Se encuentra situado en la tubería de impulsión de la bomba y tiene por misión indicar en todo momento la presión del líquido en ese punto. De su buen funcionamiento depende la correcta dosificación de la máquina. Una presión errónea conlleva un tamaño de gota diferente al deseado y una dosis de producto diferente a la calculada, que si es baja puede hacer ineficaz el tratamiento, y si es alta producir daños e incluso la muerte del cultivo.
La comprobación de los manómetros es necesario realizarla frecuentemente, siendo el error máximo inferior al 0,6%. Cada 1/4 kg/cm2 de error en la presión la dosis por hectárea varía de un 5 a un 6%.
3.2.7. Boquillas.
- Romper la vena
líquida que circula por los conductos y convertirla en gotas de pequeño
tamaño.
- Limitar la cantidad de
líquido que sale según la presión que le suministran los equipos de
bombeo.
- Imprimir al chorro de gotas
una determinada dirección y forma que será en función del tipo de boquilla
utilizada.
Cada tipo de boquilla tiene unas determinadas peculiaridades, por lo que deben elegirse en función del tratamiento a realizar. Los cuatro tipos de boquilla más frecuentes son:
- De
abanico o ranura. El orificio de estas boquillas tiene forma de
ranura, y la pulverización se consigue al chocar dos láminas de fluido. El
chorro proyectado tiene forma de abanico o pincel, con menor número de
gotas en los extremos que el en centro. Realizan una pulverización
bastante eficaz y una penetración bastante aceptable. No precisan de gran
presión de trabajo: 1,5-4 kg/cm2. Para conseguir una buena uniformidad en
el reparto de los chorros será preciso un solape.
- De
turbulencia o de cono. El elemento fundamental de estas boquillas es
el disco con perforaciones oblicuas que harán que el líquido siga una
trayectoria circular en el interior de la cámara de turbulencia. Este
movimiento se mantiene después de salir por el orificio circular de la
placa de pulverización. Por ello, la proyección será un cono en el
espacio, mientras que el suelo será un anillo. Son las más empleadas y
precisan de una presión de trabajo de 3-5 kg/cm2. Pueden ser de cono lleno
o de cono hueco. Las de cono hueco producen gotas de menor diámetro que
las de cono lleno, dispersándose en un ángulo más abierto.
- De
espejo. El líquido sale a través de un orificio
calibrado de pequeña dimensión; frente a él se encuentra una superficie
inclinada contra la que choca el chorro rompiéndose en infinidad de gotas
que salen proyectadas hacia el suelo. Produce gotas de gran tamaño. la
presión de trabajo está entre 0,5 y 2 kg/cm2.
- Descentradas
o de impacto. Estas boquillas pulverizan el líquido y lo
proyectan hacia un lado. La imagen de pulverización que proyectan es
irregular. Las gotas suelen ser poco uniformes, predominando las gruesas,
dispersándose en un ángulo bastante grande. requieren una presión baja de
0,5-2,5 kg/cm2.
Tabla 3. Tipos de boquillas recomendadas según aplicaciones
|
|||||||||
Aplicaciones/tipos de boquillas
|
Abanico 110%
|
Abanico 80%
|
Cono hueco
|
Espejo
|
Cónica sin difusor
|
Abanico regular
|
Abanico descentrada
|
Cono lleno
|
Rotatoria o centrífuga
|
Fungicidas, insecticidas y
acaricidas
|
A
|
A
|
R
|
N
|
N
|
P
|
P
|
R
|
R
|
Herbicidas presiembra preemergencia
|
R
|
R
|
N
|
A
|
P
|
A
|
P
|
N
|
A
|
Herbicidas de postemergencia
|
R
|
R
|
P
|
N
|
N
|
A
|
P
|
P
|
R
|
Herbicidas entre líneas de cultivo
|
R
|
R
|
P
|
A
|
N
|
N
|
N
|
P
|
N
|
Abonos fluidos, solución sobre
suelo desnudo
|
R
|
R
|
N
|
R
|
P
|
A
|
P
|
N
|
N
|
Abonos fluidos, solución sobre
vegetación
|
P
|
P
|
N
|
P
|
R
|
P
|
P
|
N
|
N
|
Abonos fluidos en suspensión
|
N
|
N
|
N
|
R
|
N
|
N
|
P
|
N
|
N
|
Fumigaciones de suelo
|
N
|
N
|
N
|
P
|
R
|
N
|
N
|
N
|
N
|
Repartición sobre suelo
|
R
|
A
|
N
|
A
|
A
|
A
|
P
|
N
|
N
|
Penetración vegetación
|
A
|
A
|
R
|
P
|
N
|
P
|
P
|
R
|
A
|
Arrastre por viento o deriva
|
A
|
A
|
N
|
R
|
R
|
A
|
A
|
N
|
A
|
Sensible a variaciones en altura de
barra
|
R
|
P
|
N
|
R
|
R
|
P
|
P
|
N
|
A
|
Sensible a obstrución
|
P
|
P
|
A
|
R
|
R
|
P
|
A
|
A
|
P
|
Penetración en ruedo de árboles
|
P
|
N
|
N
|
P
|
N
|
N
|
R
|
N
|
A
|
R: Empleo recomendado con resultados óptimos
A: Empleo aceptable P: Empleo no aconsejado pero posible en ciertos casos N: Empleo totalmente desaconsejable |
|||||||||
En el cuadro siguiente se recogen las ventajas e inconvenientes de este método de aplicación de fitosanitarios:
Tabla 4. Ventajas e inconvenientes del método de espolvoreo.
|
|
Ventajas
|
Inconvenientes
|
Con los tratamientos mediante espolvoreo, se consigue mejor
penetración de los productos en la masa vegetal.
También es importante en lugares con escasez de agua (secanos).
Mayor rapidez de ejecución.
|
Barrera de protección poco segura.
Poca adherencia de los productos a la planta. Falta de homogeneidad en la distribución. Hay que manejar mucho volumen de producto para la misma cantidad de matera activa. Problemas de almacenaje (elevada higroscopicidad). Apelmazamiento del polvo con la humedad. Tratamiento incontrolado en días de viento, con la consiguiente invasión del producto de lugares próximos. |
LÓPEZ, M. et all. 1997. Aplicación de plaguicidas. Servicio de Formación Agroalimentaria. Dirección General de Investigación y Formación Agraria. Ed. Consejería de Agricultura y Pesca.Córdoba. 112 pp.
MÁRQUEZ, L. Elija un buen equipo de pulverización. Terralia Año III nº 6. 29-32.
MÁRQUEZ, L. Pulverizadores manuales. Terralia Año III nº 7. 26-28.
ORTÍZ-CAÑAVATE, J. 1995. Las máquinas agrícolas. Ed. Mundi-Prensa. Madrid. 464 pp.
ORTÍZ-CAÑAVATE, J. 1989. Técnica de la mecanización agraria. Ed. Mundi-Prensa. Madrid. 642 pp.
PLANAS, S. 2000. Tratamientos químicos en los invernaderos. Vida Rural nº 102. 54-56.
PLANAS, S. 2001. Prevención de la deriva en los tratamientos fitosanitarios. Vida Rural nº 123. 54-57